Cargando ahora

Las Haenyeo: Maestras de la adaptación al frío

Imagina sumergirte en aguas de 13°C sin tanques de oxígeno, día tras día, durante más de 50 años. Las Haenyeo realizan esta labor recolectando mariscos, y un estudio reciente liderado por la Universidad de Soonchunhyang analizó cómo sus cuerpos han logrado adaptarse a este entorno hostil. La clave parece estar en dos sustancias específicas de nuestro cuerpo: la orexina y la irisina.

El termostato interno: Orexina e Irisina

Para entender esta resistencia, los científicos se centraron en dos biomarcadores relacionados con la producción de calor. La orexina es un neuropéptido que, además de regular el sueño, activa el sistema nervioso para generar calor. Por otro lado, la irisina es una hormona secretada por los músculos que ayuda a convertir la grasa común en «grasa parda», que es la que realmente quema energía para mantenernos calientes.

En el experimento, se comparó a 21 Haenyeo (promedio de 68 años) con un grupo de control de edad y masa corporal similar. Ambos grupos fueron expuestos a una cámara climática a 5°C con los pies sumergidos en agua a 15°C durante 30 minutos. Los resultados revelaron una diferencia fisiológica notable entre una persona común y una profesional del mar.

Resistencia superior bajo presión

Los datos mostraron que, tras la exposición al frío, la temperatura corporal de las Haenyeo apenas varió (una caída de solo 0.05% en la temperatura timpánica). En contraste, el grupo de control sufrió una caída del 1%. Esto demuestra que el cuerpo de las Haenyeo es mucho más eficiente para mantener la homeostasis o el equilibrio térmico.

Lo más interesante ocurrió a nivel molecular. Las Haenyeo ya tenían niveles base de orexina e irisina más altos que el grupo de control incluso antes de empezar la prueba. Es como si su «caldera interna» estuviera siempre en modo de espera, lista para actuar, gracias a décadas de exposición ocupacional al frío.

Adaptación tras una vida en el mar

El estudio sugiere que estas mujeres han desarrollado un sistema de defensa superior contra el estrés térmico. Mientras que el grupo de control mostró aumentos drásticos en sus niveles de hormonas para intentar compensar el frío, las Haenyeo manejaron la situación con cambios mucho más sutiles. Su cuerpo ya sabe qué hacer sin entrar en pánico fisiológico.

Haenyeo-819x1024 Las Haenyeo: Maestras de la adaptación al frío

Aunque el estudio tiene limitaciones, como el tamaño de la muestra, es un testimonio asombroso de cómo el trabajo y el entorno pueden moldear nuestra biología. Las Haenyeo no solo preservan una cultura declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sino que también ofrecen lecciones valiosas para la medicina del trabajo sobre cómo los seres humanos nos adaptamos a condiciones extremas.

Todavía se está investigando si otros factores, como la grasa parda específica, juegan un rol aún mayor, pero por ahora, la ciencia confirma que estas mujeres son, literalmente, de una naturaleza distinta.

Referencia Original

Lee, I., Lee, Y.-J., Jang, E.-C., Kwon, S.-C., Min, Y.-S., Yun, J., Park, T., Lee, H.-J., Choo, E., & Lee, J.-B. (s.f.). «The acclimatization of Haenyeo to a cold environment and occupational characteristics evaluated by orexin and irisin levels«. Department of Occupational and Environmental Medicine & Department of Physiology, Soonchunhyang University.

Annals of Occupational and Environmental Medicine 2022;34:e28. DOI: https://doi.org/10.35371/aoem.2022.34.e28
Published online: October 13, 2022

Comparte este contenido