Tiburones: genios marinos con habilidades matemáticas
Investigaciones recientes demuestran que estos peces poseen capacidades cognitivas avanzadas, comparables a las de aves y mamíferos, desafiando mitos históricos.
Investigaciones lideradas por los expertos Culum Brown y Vera Schluessel confirman que los tiburones y las rayas poseen una inteligencia comparable a la de los vertebrados superiores. Tras 450 millones de años de evolución, estos animales han desarrollado habilidades complejas como la resolución de problemas, el cálculo numérico y el aprendizaje social. El estudio, publicado en la revista *Animal Cognition*, busca transformar la percepción pública de estos depredadores para mejorar sus esfuerzos de conservación.
Habilidades matemáticas y lógica visual
Uno de los hallazgos más sorprendentes es la capacidad de las rayas motoro para realizar operaciones aritméticas básicas. En entornos controlados, estos animales aprendieron a sumar y restar la unidad en un rango del uno al cinco, utilizando colores como símbolos de la operación.
Además de las matemáticas, los tiburones bambú han demostrado una notable agudeza visual. Estos peces pueden reconocer formas geométricas, distinguir entre el movimiento de diferentes especies y no se dejan engañar por ilusiones ópticas que suelen confundir al ojo humano.
Los experimentos indican que los elasmobranquios utilizan un «sistema de seguimiento de objetos» similar al de muchos mamíferos. Esta herramienta les permite procesar información abstracta y categorizar estímulos en su entorno natural con una precisión inesperada para peces de su linaje.

Aprendizaje social y redes complejas
Contrario a la creencia de que son cazadores solitarios y mecánicos, muchas especies exhiben comportamientos sociales sofisticados. Los tiburones limón, por ejemplo, son capaces de aprender tareas complejas simplemente observando a otros individuos de su grupo, un fenómeno conocido como aprendizaje social.
«Los tiburones y las rayas cuentan con una caja de herramientas cognitivas similar a la del resto de los vertebrados», señalan los autores en su revisión. Esto incluye la formación de redes sociales estructuradas donde las asociaciones entre individuos no son aleatorias, sino basadas en la familiaridad y el sexo.
En algunas poblaciones de rayas, se han identificado estructuras jerárquicas similares a las de los primates. Estas interacciones sociales son fundamentales para la transferencia de información sobre la ubicación de presas y rutas migratorias, lo que sugiere una forma de cultura animal.
Navegación precisa y memoria duradera
La capacidad espacial de estos animales supera los registros previos en peces óseos. El tiburón de Port Jackson realiza migraciones anuales de más de 1.000 kilómetros, regresando exactamente al mismo arrecife rocoso cada temporada, una hazaña de navegación que rivaliza con la de las aves migratorias.
Esta orientación se apoya en una memoria a largo plazo capaz de retener asociaciones por más de 40 días. Los científicos han comprobado que pueden recordar sonidos artificiales o luces vinculadas a recompensas alimenticias, manteniendo este conocimiento incluso después de largos periodos de inactividad.
Además, poseen una sensibilidad extrema a los campos magnéticos y eléctricos. Esta capacidad les permite crear «mapas cognitivos» del océano, utilizando el campo geomagnético de la Tierra para orientarse en mar abierto donde no existen referencias visuales claras.
Amenazas en el Antropoceno
A pesar de su inteligencia, estos animales enfrentan riesgos críticos debido al cambio climático y la contaminación. El aumento de la temperatura del agua y la acidificación de los océanos están alterando su desarrollo cerebral y su capacidad para detectar presas mediante el olfato.
La mala reputación de los tiburones como «máquinas de matar» sigue siendo un obstáculo para su protección. Actualmente, el 25% de las especies de elasmobranquios están bajo amenaza de extinción debido a la sobrepesca y la degradación de su hábitat.
Entender que los tiburones son seres sintientes y cognitivamente complejos es vital para su supervivencia. El estudio concluye que es urgente revisar nuestro trato hacia estas especies, reconociendo su papel fundamental y su asombrosa capacidad mental en los ecosistemas marinos.
Referencia Original
Brown, C., Schluessel, V. Smart sharks: a review of chondrichthyan cognition. Anim Cogn 26, 175–188 (2023). https://doi.org/10.1007/s10071-022-01708-3

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