Cuotas de pesca obligan a mayores ahorros
Un estudio revela que los trabajadores bajo cuotas necesitan nueve semanas adicionales de reserva económica para enfrentar crisis financieras ante la falta de flexibilidad laboral.
Una investigación publicada en la revista *Ecological Economics* determinó que los pescadores artesanales de Chile bajo cuotas de captura restrictivas requieren un fondo de ahorro mayor. El estudio, liderado por el investigador Robbert-Jan Schaap, analizó a 433 trabajadores de las regiones de Coquimbo, Valparaíso y Biobío.
Los resultados indican que las regulaciones diseñadas para proteger la biodiversidad marina, producto de la sobreexplotación de los recursos pesqueros, limitan la capacidad de los pescadores para responder ante emergencias económicas. Al no poder aumentar su esfuerzo de captura de forma libre, los trabajadores dependen exclusivamente de sus ahorros personales.
Esta situación transforma la dinámica financiera de las comunidades costeras, que históricamente utilizaban el acceso a los recursos naturales como un mecanismo de autoseguro. La implementación de cuotas máximas de captura permitida (TAC) ha eliminado esta vía de respuesta inmediata.
El impacto en la economía familiar
Los datos recolectados muestran una brecha significativa en las necesidades de ahorro entre los grupos analizados. Los pescadores sujetos a cuotas estrictas consideran necesario contar con un promedio de 31 semanas de gastos cubiertos para sentirse seguros financieramente.
En contraste, aquellos que operan en pesquerías sin restricciones consideran que 21.2 semanas de reserva son suficientes para su tranquilidad. Esta diferencia de casi nueve semanas evidencia la carga financiera adicional que las normativas de conservación imponen a los hogares.
Curiosamente, el estudio señala que, aunque los pescadores bajo cuotas reportaron ingresos más estables, su percepción de riesgo es superior. Esto se debe a la imposibilidad legal de ajustar su producción ante un gasto inesperado o una crisis de ingresos.

La trampa del seguro ecológico
El análisis define este fenómeno como parte de una «trampa de seguro ecológico». Si bien las restricciones ayudan a la recuperación de las poblaciones de peces, eliminan el recurso como amortiguador financiero para las familias en el corto plazo.
Esta vulnerabilidad es crítica en sectores donde el acceso a servicios bancarios y seguros formales es limitado. Para los trabajadores independientes del mar, la falta de flexibilidad laboral se traduce en una exposición directa a la precariedad en tiempos de escasez.
«La dependencia excesiva del recurso puede llevar al colapso del stock si no existen alternativas financieras», advierte el informe. El dilema radica en equilibrar el bienestar humano inmediato con la sostenibilidad ambiental a largo plazo.
Hacia políticas de protección integral
Los autores del estudio enfatizan que las políticas de sostenibilidad biológica no pueden aplicarse de forma aislada. Es fundamental integrarlas con mecanismos de protección social que compensen la pérdida de flexibilidad en la captura de recursos.
El análisis sugiere que el Estado debe facilitar el acceso a mercados de crédito y esquemas de seguros para el sector artesanal. Actualmente, solo una fracción mínima de estos trabajadores cuenta con sistemas de previsión o seguros de desempleo efectivos.
Al proporcionar herramientas para la suavización del consumo, se reduce la presión política para aumentar las cuotas en años de baja productividad. De esta manera, se protege tanto la economía de las familias como la salud de los ecosistemas marinos chilenos.
Referencia Original Schaap, R. J., Gonzalez-Poblete, E., Silva Aedo, K. L., & Diekert, F. (2024). Risk, restrictive quotas, and income smoothing. *Ecological Economics*, 226, 108319. https://doi.org/10.1016/j.ecolecon.2024.108319
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