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El Guadalquivir bajo amenaza por minería tóxica

Investigadores alertan sobre metales pesados en peces y exigen suspender nuevos vertidos mineros para proteger el estuario.

Un estudio liderado por el investigador J.M. Castillo y publicado en
2026 advierte sobre el riesgo ecológico crítico que enfrenta el estuario
del Guadalquivir. La investigación señala que los vertidos de la mina
Las Cruces y dos nuevos proyectos autorizados amenazan la biodiversidad
y la salud humana.

Los expertos recomiendan una moratoria inmediata ante la acumulación de
metales pesados en sedimentos y especies locales. El informe subraya que
la situación actual compromete la integridad de este corredor ecológico
vital en el sur de la Península Ibérica.

Metales en la cadena alimentaria

El informe destaca que la contaminación ya es una realidad tangible en
la fauna del estuario. El análisis del pez «Chelon ramada», una especie
de consumo habitual en la región, reveló datos preocupantes sobre la
presencia de plomo en sus tejidos musculares.

Según el estudio, el 31% de las muestras analizadas superan los límites
legales establecidos por la Unión Europea y la Organización Mundial de
la Salud. Esta situación sugiere la necesidad urgente de suspender el
consumo de ciertas especies en las zonas más afectadas.

Guadalquivir-bajo-amenaza El Guadalquivir bajo amenaza por minería tóxica

Además del plomo, se han detectado cargas de arsénico, cadmio, mercurio
y zinc. Estos metales se depositan en el fondo del estuario, una zona de
baja salinidad y alta retención de sedimentos que actúa como una
«trampa» natural de contaminantes ecotóxicos.

Evaluación ambiental insuficiente

Los científicos critican que las evaluaciones ambientales actuales son
«simplistas». Estas se enfocan mayoritariamente en la calidad del agua
superficial, ignorando cómo los metales se acumulan en los organismos
vivos y en los sedimentos a largo plazo.

«Es crucial considerar los efectos acumulativos y sinérgicos de
múltiples vertidos», señala la investigación. La falta de estudios de
campo exhaustivos impide dimensionar el daño real en hábitats de interés
europeo, como los bosques de ribera y los pastizales de espartina.

La vulnerabilidad del ecosistema se agrava por el cambio climático y la
reducción del flujo de agua dulce. Al haber menos agua circulando debido
al uso agrícola y la sequía, la concentración de sustancias tóxicas
aumenta, dificultando la depuración natural del río.

El fantasma de Aznalcóllar

El Guadalquivir es un ecosistema esencial que conecta áreas protegidas
de la Red Natura 2000, incluyendo el Parque Nacional de Doñana. El
recuerdo del desastre de Aznalcóllar en 1998, que liberó millones de
toneladas de lodos tóxicos, sigue vigente como una advertencia.

La creciente demanda de minerales para la transición energética está
impulsando nuevos proyectos mineros. Sin embargo, los investigadores
subrayan que la urgencia económica no debe comprometer la seguridad de
la reserva pesquera ni la salud de las comunidades locales.

La propuesta de los expertos es clara: no se deben permitir más vertidos
hasta que se realicen estudios que garanticen la protección del
estuario. La salud de este ecosistema es fundamental para la pesca, la
biodiversidad y el equilibrio ambiental de la región.

Referencia Original
Castillo, J. M., Sirviente, S., Bruno, M., Cabrera-Castro, R.,
Sánchez-Rodríguez, J., Granado, C., Gallego-Tévar, B., Miró, J. M., &
Díez-Minguito, M. (2026). Mining discharges and environmental assessment
and management in estuaries: insights from the Guadalquivir Estuary,
Spain. *Integrated Environmental Assessment and Management*, 1–20.
https://doi.org/10.1093/inteam/vjaf191

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