El peligro invisible de la marea roja
Este artículo también está en AUDIO
Expertos utilizan inteligencia artificial y sensores espaciales para detectar toxinas marinas letales que amenazan la salud pública y la economía.
Las Floraciones Algales Nocivas (FAN), conocidas popularmente como marea roja, representan uno de los mayores desafíos para la seguridad alimentaria en las costas de Chile. Este fenómeno ocurre por el aumento explosivo de microalgas que, bajo ciertas condiciones climáticas, liberan toxinas peligrosas para el ser humano.
A pesar de su nombre, el agua no siempre adquiere una tonalidad rojiza; puede verse verde, café o incluso permanecer cristalina mientras contiene niveles críticos de veneno. Estas microalgas funcionan como la base de la cadena alimenticia, pero algunas especies se transforman en amenazas biológicas difíciles de detectar a simple vista.

Toxinas resistentes a la cocción
El principal riesgo para la población radica en las biotoxinas que los mariscos bivalvos, como almejas y choritos, filtran y concentran en sus tejidos. El Veneno Paralizante (VPM) es el más letal, ya que bloquea el sistema nervioso y puede provocar paros respiratorios en cuestión de minutos.
Existen también el Veneno Diarreico (VDM) y el Veneno Amnésico (VAM), este último capaz de generar daños neurológicos y pérdida de memoria permanente. Un dato crítico para los consumidores es que estas sustancias son termoestables; es decir, no se eliminan con la cocción, el uso de limón o el vinagre.
Inteligencia artificial y vigilancia satelital
Para enfrentar este avance, Chile ha integrado herramientas de vanguardia como la Inteligencia Artificial y datos satelitales. La empresa WaterMind utiliza algoritmos para identificar manchas de algas desde el espacio, permitiendo predecir su trayectoria y velocidad de desplazamiento hacia zonas de cultivo.

Por otro lado, el sistema RetinaLab emplea microscopios robotizados que analizan el agua de forma automatizada las 24 horas del día. Esta tecnología envía alertas tempranas a los centros de producción antes de que las concentraciones alcancen niveles peligrosos para el consumo humano.
Innovación desde la astronomía
Ingenieros de la Universidad de Chile han adaptado técnicas de espectrometría usadas en astronomía para medir variaciones milimétricas en el color del océano. Este método detecta la presencia de algas nocivas de manera preventiva, mucho antes de que el ojo humano pueda percibir un cambio en el entorno marino.
En el ámbito local, estudiantes desarrollaron BiMaTox, un dispositivo de papel que funciona como un sensor rápido. Este sistema cambia de color al detectar toxinas en solo tres horas, optimizando los tiempos de respuesta que tradicionalmente requieren análisis de laboratorio más extensos.
Medidas de prevención ciudadana
El aumento de estos eventos se vincula directamente con el cambio climático, el fenómeno de «El Niño» y el exceso de nutrientes como nitrógeno y fósforo en el agua. Ante este escenario, las autoridades instan a la población a consumir mariscos únicamente en locales autorizados con certificación sanitaria.
Los ciudadanos pueden monitorear la situación en tiempo real a través de la aplicación i~FAN, que abarca desde la región del Biobío hasta Magallanes. Respetar las vedas y evitar la extracción en zonas cerradas son las únicas medidas efectivas para prevenir intoxicaciones graves.
Referencia Original
(2024). *Datos sobre Floraciones Algales Nocivas y nuevas tecnologías de monitoreo en Chile*. Material recopilado para divulgación científica.
Comparte este contenido




Publicar comentario