
Microplásticos del océano liberan gases invernadero
Felipe MirandaUn equipo de científicos chilenos mostraron que los microplásticos en el océano no son simples desechos inertes, sino ecosistemas activos denominados «plastisfera» que producen y consumen gases de efecto invernadero (GEI), como el dióxido de carbono y el óxido nitroso.
La investigación, liderada por la Doctor en Oceanografía, Marcela Cornejo-D’Ottone, analizó muestras tomadas en el Pacífico Sur oriental. El estudio confirma que esta actividad biológica sobre el plástico altera el intercambio de gases entre el mar y la atmósfera, un factor que no se había considerado en los modelos climáticos actuales.

Un nuevo hogar para los microbios
Cuando un fragmento de plástico entra al mar, se convierte en una superficie de fijación para bacterias, arqueas y eucariotas. Esta comunidad, la plastisfera, puede representar hasta el 6% de la masa total del residuo plástico, creando un reservorio de vida microscópica muy activo.
Los investigadores realizaron expediciones desde las costas productivas de Chile hasta las aguas cristalinas del Giro Subtropical del Pacífico Sur. En cada zona, encontraron que la plastisfera se comporta de forma distinta según los nutrientes y la temperatura del agua circundante.
En áreas cercanas a montes submarinos y zonas de transición, se registraron las mayores tasas de actividad. Allí, los microbios no solo habitan el plástico, sino que metabolizan compuestos del entorno, influyendo directamente en el ciclo de nutrientes del océano.

El ciclo de los gases invisibles
Los experimentos a bordo mostraron que la plastisfera puede tanto producir como consumir GEI. Las tasas medidas oscilaron entre el consumo de 20.5 mmol/m²/día de CO2 hasta la producción de 4.5 mmol/m²/día, dependiendo de las condiciones biogeoquímicas de la superficie.
«Los resultados resaltan impactos críticos de la contaminación por plásticos que, hasta ahora, no habían sido tomados en cuenta», señalan los autores en el estudio. Por ejemplo, en zonas ricas en nutrientes, se observó un consumo de CO2 que podría competir con el fitoplancton natural.
En cuanto al óxido nitroso (N2O), un gas con un potencial de calentamiento global muy superior al CO2, los científicos detectaron una producción significativa en las zonas de transición. Esto sugiere que el plástico crea microambientes donde bacterias específicas realizan procesos de desnitrificación.
Un problema que crece en silencio
Aunque la contribución actual de la plastisfera al inventario global de gases es menor al 1%, los científicos advierten que es un «problema durmiente». Dado que la entrada de plástico al mar aumenta casi un 9% cada año, este impacto podría multiplicarse rápidamente.
Se estima que anualmente la plastisfera consume unas 16.7 teragramos de CO2 y produce 1.6 gigagramos de N2O a nivel global. Estas cifras, aunque pequeñas frente al total oceánico, demuestran que la contaminación por plástico está modificando los ciclos químicos más básicos del planeta.
El estudio concluye que es urgente integrar el efecto de la plastisfera en los balances globales de gases de efecto invernadero. Con billones de partículas flotando en los océanos, lo que antes era solo un problema de basura marina, ahora es también una pieza clave en el rompecabezas del cambio climático.
Referencia Original
Cornejo-D’Ottone, M., Molina, V., Pavez, J., & Silva, N. (2020). Greenhouse gas cycling by the plastisphere: The sleeper issue of plastic pollution. *Chemosphere*, *246*, 125709. https://doi.org/10.1016/j.chemosphere.2019.125709



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