En 1992, un contenedor cayó de un buque de carga en el Pacífico Norte, liberando 28.800 patitos de goma y otros juguetes de baño. Lo que parecía un simple desastre comercial se transformó en un experimento científico accidental que permitió rastrear las corrientes oceánicas por todo el mundo.
Investigaciones recientes demuestran que estos peces poseen capacidades cognitivas avanzadas, comparables a las de aves y mamíferos, desafiando mitos históricos.
En 1992, un contenedor cayó de un buque de carga en el Pacífico Norte, liberando 28.800 patitos de goma y otros juguetes de baño. Lo que parecía un simple desastre comercial se transformó en un experimento científico accidental que permitió rastrear las corrientes oceánicas por todo el mundo.