

Revista de Divulgación Científica Marina
Felipe Miranda
Este anuncio coincide con la entrada en vigor del Tratado sobre la Biodiversidad Marina en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ). Este acuerdo, ratificado por más de 80 países, establece el marco jurídico para proteger la vida marina en zonas que no pertenecen a ningún Estado.
Chile fue la segunda nación del mundo en confirmar este tratado, consolidando su rol como actor clave en la diplomacia oceánica. Ahora, el gobierno busca capitalizar las herramientas del acuerdo mediante la protección de ecosistemas vulnerables en el Pacífico Sur.
La propuesta chilena se enfoca en las cordilleras de Salas y Gómez y Nazca, una cadena montañosa de 2.900 kilómetros de extensión. Esta zona alberga 110 montes submarinos que contienen una alta concentración de especies endémicas y hábitats únicos de importancia mundial.
Como medida previa, Chile ya solicitó a la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur el cierre de la pesca en la zona. Con esta acción, el país se posiciona como el primero en utilizar las herramientas del BBNJ para la conservación más allá de su jurisdicción.
La solidez de esta iniciativa se fundamenta en expediciones científicas realizadas a bordo del buque Falkor too del Schmidt Ocean Institute. Estas investigaciones permitieron el descubrimiento de 170 nuevas especies y un total de 420 nuevos registros de vertebrados e invertebrados en la región.

La Dra. María de los Ángeles Gallardo, de ESMOI, destacó que estas investigaciones entregan la línea base necesaria para identificar áreas prioritarias. «Sin ciencia, la implementación efectiva del BBNJ no es posible», afirmó la especialista respecto a la conectividad entre ecosistemas profundos.
Complementando la agenda de conservación, Chile impulsa la postulación de Valparaíso para albergar la sede del organismo que coordinará el tratado. Esta designación transformaría a la ciudad puerto en un centro internacional de referencia en ciencia y diplomacia oceánica.
Felipe Paredes, director de Oceana en Chile, señaló que el tratado BBNJ brinda esperanza para que los países logren acuerdos globales. La meta internacional es alcanzar la protección del 30% del océano global para el año 2030, un objetivo que Chile lidera activamente.
Actualmente, el país ya cuenta con más del 43% de su zona económica exclusiva bajo alguna categoría de resguardo ambiental. La implementación de este tratado internacional representa el siguiente paso para fortalecer la salud del océano global y asegurar la biodiversidad para futuras generaciones.






