
El misterio de la anchoveta: cómo pescar sin vaciar la despensa del mar
Redacción La BoyaImagina que tienes una despensa comunitaria de comida que depende de la lluvia de cada invierno: si llueve mucho, la despensa rebosa; si hay sequía prolongada, queda casi vacía. En las costas del centro y sur de Chile pasa exactamente eso bajo el agua con la anchoveta, un pez pequeño que sostiene una enorme actividad con cerca de 250.000 toneladas capturadas al año entre pescadores artesanales y barcos industriales.
Además, este pez es el pan de cada día en el mar. Pingüinos, lobos marinos, aves y peces más grandes comen anchoveta para sobrevivir. Si ella desaparece o baja demasiado su número, el efecto dominó sacude a todo el ecosistema de la corriente de Humboldt.
La trampa de calcular con "promedios de papel"
El gran dolor de cabeza es que la cantidad de peces nuevos que nacen y crecen cada año cambia de golpe según la fuerza del viento, la temperatura del mar o el agua dulce que baja de los ríos. Hay años de fiesta y temporadas de vacas muy flacas.

Tradicionalmente, las autoridades fijan las cuotas de pesca asumiendo que el mar produce siempre lo mismo, como si fuera una fábrica de tornillos funcionando con un promedio fijo. Pero si fijas la cuota pensando en una época dorada justo cuando el mar atraviesa una crisis prolongada, terminas sacando más peces de los que nacen y dejas la despensa vacía.
Para resolver este dilema, un grupo de científicos recreó en computadores 15 años de vida marina bajo diferentes escenarios climáticos, poniendo a prueba distintas "reglas del juego" para decidir cuánto pescar sin quebrar el banco ecológico.
Frenar de golpe o levantar el pie del acelerador
El estudio demostró que las reglas que intentan hacer ajustes bruscos, como saltar en escalones rígidos dependiendo si hay muchos o pocos peces, provocan un descalabro: hacen que las capturas varíen de manera violenta de un año a otro y aumentan el peligro de dejar al pez en la quiebra.
La solución más inteligente resultó ser una regla tipo rampa. Esta estrategia funciona como el freno suave de un vehículo: si el número de peces empieza a bajar, la pesca no se corta de golpe ni sigue a fondo, sino que se reduce de forma gradual y proporcional, como sería pisar suavemente el freno del vehículo.
Al combinar esta regla de frenado suave con una meta conservadora, la cantidad de peces en el agua alcanzó sus niveles más altos y seguros, con un promedio equivalente a 647.000 toneladas de reproductores, logrando un 79% de probabilidades de esquivar la sobrepesca.
Ajustar el termostato a tiempo
No existe una receta mágica que sirva para cualquier época, pero este estudio deja una lección clave: no podemos seguir administrando la pesca con los ojos fijos en el retrovisor.
El mar cambia constantemente, y contar con reglas flexibles y precautorias es la única garantía para que las caletas sigan trabajando y la vida marina no se quede sin su alimento principal.
Referencia científica:
Arteaga, M., Canales, C. M., & Neira, S. (2026). Evaluating harvest control rules under recruitment regime shifts: Evidence from static and dynamic reference biomass in the anchovy fishery of the southern Humboldt ecosystem. Ecological Solutions and Evidence, 7, e70337. https://doi.org/10.1002/2688-8319.70337


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